
Hace un par de meses me despedí de este blog pero no me atrevía a eliminarlo…porque este blog están plasmadas muchas de mis vivencias y a mi pasado lo amo porque han hecho de mí quien soy hoy en día.
Ahora regresa otra Lil o Shanti como prefieran llamarme. Siento que regreso con más heridas de guerras, quizás más madura (si es que los milagros existen). Han sido semanas fuertes, realmente fuertes que he vivido interiormente y en privado. Ha sido un parto con fórceps, un renacimiento dolorosamente hermoso si es que son capaces de comprenderme eso y que gracias a Dios siento que esa primera etapa de varias la he superado. Me he hecho, el firme propósito de aprender y aprehender de cada experiencia vivida y por más dolorosa que haya sido siento que mi corazón ha adquirido el poder de empatizar con otros corazones que por iguales o peores experiencias ha pasado.
Siempre digo que las cosas no suceden de gratis. Así físicamente yo esté tranquila mi mente es terriblemente inquieta y por ello tiendo a meditar diariamente así sea para tener 20 minutos de paz mental día tras día. Cuando escribía en este, mi diario personal y público si no meditaba, al menos tenía tiempo (a medida que escribía) para repensar en mis acciones, vivencias y sentimientos pero dejé de escribir y dejé de meditar y zuassss vino una bendita caída que me ha tenido casi inmovilizada por más de mes y medio y ese “Alto” ha significado una maravillosa lección pero tengo que aprender de una vez por todas, que no necesito ese tipo de señales en mi vida de ahora en adelante para detenerme y reflexionar en profundidad. Gracias a mis amigos y amigas del Facebook porque sin ellos saber ni yo decírselo, han hecho de mi proceso personal una etapa mucho más agradable. Los amo por eso
Hoy regreso a mi blog más diosa, más sabia, más mujer, algunas veces volverán a sentir la niña irreverente, mimada o deseosa de que la mimen, la niña amorosa, espontánea que he sido y que seguirá siendo porque esa niña también soy yo a pesar de sus vivencias dolorosas. Hoy regreso después de haber visitado mis profundidades inexploradas de mi alma y mi psiquis. Profundidades que desatendí durante décadas por miedo a enfrentarme a esos demonios internos que todos tenemos pero que casi todos evitamos confrontar…años y años de desatender esos gritos que salían eventualmente desde mi alma para que fuera en el auxilio de la niña que quedó extraviada entre los laberintos creados por mi propia mente y que tenían de manera engañosa la etiqueta de “camino fácil” “no le busques las cinco patas al gato” y “es tu imaginación” pues no, entré a esas profundidades y empecé a quitar etiquetas falsas para encontrarme con verdades maquilladas a conveniencia propias y extrañas y fue tanto el llanto derramado que llegó un momento en que ya solo me lloraba el alma porque ya no me salían lágrimas. Creo que jamás había llorado tanto y con mi llanto limpiaba de mí ser todas etiquetas falsas y dejé entrar la luz. Se que no es este el final de mi autodescubrimiento, pero si algo tengo es fortaleza y en esta experiencia salí fortalecida. Se que en mi camino seguirán existiendo razones para llorar pero ahora reiré mucho más que antes y a carcajadas, reiré con mayor placer y libertad porque es un derecho que me he ganado a pulso.
Estoy de regreso...y a mi tiempo
Mi respeto para cada uno de ustedes




